
Te pones imposible cuando empiezas a gritar. Me duele la cabeza y me tengo que aguantar, y siento que la casa se me cae en la cabeza otra vez, y el mundo después. Tú quieres que sea siempre tu perro guardián, que vaya siempre detrás echando las migas de pan para que encuentres tu casa cuando vuelvas y sepas dónde tienes que estar. Porque sabes que mañana yo aquí aún voy a estar, y aunque me rompa la cabeza yo por ti no voy a sangrar porque soy y siempre seré, tu perro guardián... Y cada noche que pasa me parto la espalda durmiendo en tu portal y rompo mi almohada pegando mi cara, las lágrimas me ganan y no puedo parar.(Tu perro guardian)
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